"Paso por tantas mujeres que el corazón se le olvido en alguna cama"
27.2.10
25.2.10
Juegos que la gente juega
Nunca supe lo peligroso que son los juegos hasta un día en particular en que desperté una mañana y vi algo distinto en sus ojos. Ahí note que particularmente a nosotras nos encantan los juegos, cuanto mas comprometido y enamorado esta el otro vamos por el, pareciera nuestro desafío, pareciera que eso seria nuestra solución: alguien a quien podamos hacer nuestro.
Lo que no sabemos es lo que se siente en el instante mismo en que ves toda tu relación peligrar por probablemente nada: el amor se convierte en odio, el odio en bronca y luego viene la nada total.
Cuando encontré mi casa llena de fantasmas me di cuenta que no era yo la que había dejado la puerta abierta, era el. Y si es el otro el que pone las fichas en el tablero a veces es necesario correrse para no salir lastimado. Pero yo también quería jugar, mi papel seria el de psicótica obsesiva que lo sigue a todas partes para ver que no la engañen, una persona que ha perdido lo ultimo que le quedaba de dignidad... por lo menos ese seria mi papel.
Y la tercer ficha en cuestión seria para la ex novia, aquella que lo tuvo pero que no funciono, que insiste en no dejarlo ir no porque desee una relación con el, no porque le importe, solo porque la mejor venganza seria demostrar que el es y siempre será débil a la carne.
Todos jugaron sus fichas y al final la única que quería obtener algo real era yo. La única que tenia un motivo para luchar, una relación que salvar.... pero ya lo dijo Cortazar: "un puente no se construye de un solo lado".
Recordé que el amor no es posesión, no se trata de tener a alguien, se trata de dejarlo ir, y si tenia que ser yo la que lo deje ir lo haría solo para saber que cuando regrese lo haría por mi.
Y recuerdo aquel día, el sonido de mi corazón, pensé en todas las historias y que esta seria una mas entre miles, tome lo que me quedaba de el y deje de apostar.
Estaba demasiado grande para los juegos, esta vez quería algo real.
24.2.10
Recuerda, cuerpo...
Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó,
no solo los lechos donde estuviste echado,
más también aquellos deseos que, por ti,
en miradas brillaron claramente
y en la voz se estremecieron –y que un
obstáculo fortuito los frustró.
Ahora que todo se halla en el pasado,
parece casi que a los deseos
aquellos te hubieras entregado –cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo en la voz por ti se estremecían,
recuerda, cuerpo.
K. Kavafis
Hermosa casualidad
Era la misma fiesta, éramos nosotros dos en año nuevo. Como en las películas. Yo tenia un vestido negro a lunares blancos y unas antenitas de cotillón, recuerdo haberlo visto cuando entro, había algo en sus ojos que me atrapo. Y ese encantamiento se sostuvo toda la noche. Será el?- me pregunte.
Bailamos, nos interrumpieron, seguimos bailando. Nada pesado, nada liviano. La medida justa.
Me pregunto si era de este planeta por las antenas que llevaba puestas, le dije que no. Me hizo reír toda la noche, porque había algo en el que era natural en mi, era como si lo conociese de hacia mil vidas atrás.
Era eso el amor? Se sentía de esa manera?...
Hermosa casualidad, era el primo del mejor amigo de mi hermana, era la fiesta que hicimos con mis amigas en año nuevo, era yo sola, era el solo, era amor.
Llego la hora de irme, en ningún momento EL atino a besarme, y yo tampoco lo hice: era simplemente perfecto. Al despedirme lo invite a mi fiesta de cumpleaños que seria la próxima semana, no alcance a darle mi teléfono cuando llego el colectivo y me dijo que me encontraría.
Y así lo hizo.
Era el que venia de otro planeta.
Bailamos, nos interrumpieron, seguimos bailando. Nada pesado, nada liviano. La medida justa.
Me pregunto si era de este planeta por las antenas que llevaba puestas, le dije que no. Me hizo reír toda la noche, porque había algo en el que era natural en mi, era como si lo conociese de hacia mil vidas atrás.
Era eso el amor? Se sentía de esa manera?...
Hermosa casualidad, era el primo del mejor amigo de mi hermana, era la fiesta que hicimos con mis amigas en año nuevo, era yo sola, era el solo, era amor.
Llego la hora de irme, en ningún momento EL atino a besarme, y yo tampoco lo hice: era simplemente perfecto. Al despedirme lo invite a mi fiesta de cumpleaños que seria la próxima semana, no alcance a darle mi teléfono cuando llego el colectivo y me dijo que me encontraría.
Y así lo hizo.
Era el que venia de otro planeta.
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